Como sabemos, esa contaminación del
agua puede llevar a la contaminación de los ríos, a la contaminación de los
mares, o incluso a la de lagos, embalses, presas… A fin de cuentas, todo
aquello que contenga agua. Esta contaminación afecta para empezar a la fauna y
a los diferentes seres vivos que pueden vivir en la misma. De esta forma los
productos contaminantes se introduce en la cadena alimenticia, y van invadiendo
la misma hasta llegar a los eslabones superiores, es decir, nosotros. Al
alimentarnos de los seres vivos que viven en el agua contaminada, como por
ejemplo el pescado y el marisco, ingerimos y acumulamos las toxinas que ellos
consumieron, lo que tiene consecuencias fatales a largo plazo, como la
aparición de enfermedades como alergias, o incluso cáncer.
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